HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vengo del río... caminos masticados en el quemar de las hierbas del precipicio.... un sinestesia, al escuchar a Arturo Meza... algo que vivió en mí profundamente hace 10 años.. algo que volvió a mi corazón cada vez que nos expulsó el blues de las tabernas, al golpe de la mar hacia ninguna parte. Sentir que mi pasado es una epístola literaria contada al veneno del tejo y a la ventana rota que escanció licores de tus cicatrices y brindó alada a la inexistencia el beso de la mar. Todo vino a cerrarse sobre la distancia que caminaba a la contra de mi paso y me tomaba en un lugar imposible y me escribía raras canciones del desfallecer y el robo de estrellas.
Está en un lugar muy raro, mi corazón respecto a la urdimbre efectiva del común y de lo semejante y la reciprocridad humana. Está en un lugar.... donde beben los juncos las sombras del petricor. Y apenas hay la certeza de haber estado. 
También soy consciente de un torcido alambique noctámbulo en la digestión del callejón y del éxodo. Que viene a hacerme la lejanía, la excusa literaria, el lo comprenderemos cuando ya no exista la necesidad del lenguaje..

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