HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Voy ahora con Kavka y el tambor.... y esa luz tan púrpura donde el verde finge en las cortezas de los chopos que es la lluvia y la lluvia finge que mi beso se quedó en tu espalda. Amo la vida. Siento que todo es una pronunciada aventura sobre lo incognoscible.... todo es nuevo, cada segundo, todo cambia y se mueve. Hasta el suspiro que envian las piedras. No es igual nunca la misma montaña. No es igual una, mirándola ni rompiendo un espejo ni sosteniendo la melancolía en ese tren que se hunde. Somos libres, si deseamos serlo, si decimos que no y mandamos a la verga a todo aquello que quiere inmovilizarnos en sus dogmas y en su idea de la realidad y su conocimiento encasillado y siervo al poder económico y a su estreñimiento. Somos libres, cuando cruzamos la grieta de el peso de la civilización y sus cadenas oxidadas y pesadas, y nos subimos al Presente, con la inocencia y la salvajidad de los niños, los que no tienen ni puta idea de los significados de los viejos, ni de sus padres, ni de la nación.  Y viven con los suyos. Somos libres, cuando nos sacamos a un tiro el latido del pecho, para decir lo que somos, a pesar de todo lo que quisieron manipular y grabar sobre lo que debemos ser. Somos libres cuando osamos, nuestra rareza y la liberamos y realizamos más allá de las costumbres y la ética del colectivo y sus prisiones. Cuando nos las trae al pairo, que nos tomen por locos, por estúpidos, por fracasados, por porquioseros, o por lo que quieran tomarnos.

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