HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya no iré hacia allí. Allí sólo hay fantasmas extraviados que gritan uñas de perro en las cerraduras del manicomio. Aquí no hay semejantes... he entrado al lodo de la abstracción de mi lengua.. bajando al infierno entre las polillas del hambre. Lo que vi allí abajo, me ha separado para siempre, de la certeza junto a otro humano. Afuera es la farándula, la butaca del cine, con una mancha de sangre que cayó de tu jeringa y que protege en mi espalda la flor de los metales. Los otros también lo huelen. Los otros siempre dan dos pasos atrás. Nadie quiere mirar esos ojos. Los temen en su propio hospital. Levantan paredes, clavan encima extintores. Rezan sobre los cadáveres de los corderos.

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