HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Yo viví los últimos años, conectada a un abstracto-alambique y cubo de fregar. Viví con múltiples yoes jugando a lavar los cementerios en el amor del blues. Toda mi historia con K. fue así. Yo vivía en una prisión de amores y locos, de juegos de peonza entre los dedos de la niña muerta, de perfumes de óleo en la guitarra rota tocando hacia la vagina de la noche, el retorno de un poema que no volvía. Yo era una trilera y una farsante del juego Ideal de mis circos. Y como el motor era un abstracto... extendía los extremos del mapa en el fuego del corazón y del Teatro. Con la entropía lunática gobernándome hacia el poema.
Todo lo tomé en la inconclusión del verso y sus cabarets. Todo lo amé, en su anacoluto. Todos mis pasos siguieron la música psicótica de los ovarios de la mar. Y yo vivía en un raro rizoma que no estaba en la tierra ni en ninguna posibilidad de continuidad.

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