HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A veces tengo la sensación de que todo acabará jodidamente mal. Por eso nunca escribo lo que me preocupa, en la forma que lo hace, lo veo... enciendo un cigarrillo, pongo una canción... y trato de hallarle la gracia al esperpento. Pienso en los seres queridos que murieron....pero no pienso sólo en el desgarro de la pérdida, pienso en los violines de los hambrientos, los chivos expiatorios de su propia tragedia.. entregando un cuerpo congelado a la nada y ese corro de tristes dando monedas a los mercenarios de la muerte, los capitalistas de las funerarias........ Pienso que la maldición de la familia, yo no vine a arreglarla, vine sólo a ser pálido arlequín, testigo medio muerto con maracas, enjambre de la vida que nunca viví en los términos aceptables para los otros.  Pienso que no tendré miedo a la muerte entonces, porque yo seré sus labios.  

Y de la felicidad... sé lo que sabe mi perro, y como él la siento. Metiendo las patas en el río, haciendo agujeros, rodando panza arriba en la hierba y lamiendo el hocico del gato.

De la otra felicidad, de la que habla a veces la gente.. la de una vida realizada, al lado del amor, la de formar una familia, tener un oficio que te guste blabla, yo esa nunca la conocí. No me parecía honesta, cuando tenía 15 años soñaba tener un fusil y luchar contra los verdugos que destruían la justicia y la libertad, los mismos que mataron los sueños del abuelo.  Y caminé hacía allí, y conocí los calobazos y el manicomio. Y blablabla. Da igual ya todo eso.

Ahora todo emerge a mi lado y sólo los tulipanes conocen las palabras de mi lágrima y de mi risa. 

Nunca fue una historia bonita. Fue una historia del fracaso y de su dignidad, en un mundo enfermo. 

Busco a dios... que para mí no es el de ninguna religión ni el de nadie más y es el de todos.. el de mi infancia, el de los escarabajos de la patata y el petricor, el de los pielesrrojas cuando los sucios hombres blancos violaron y saquearon sus tierras y toda su gente.... Lo busco pero no creo en él. Y precisamente porque sé que nunca lo veré ni me tocará la mano, voy hacia allá... porque todo lo otro me es todavía más irreal e indigno.

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