HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora el café, el cigarrillo. He comido verduras y patatas. Tengo un poco de sueño. En el pueblo me gusta a éstas horas tumbarme unos minutos en el viejo sofá de la galería.. porque desde allí veo las ramas del peral, y las montañas y el cielo... y a  veces toco así el tambor..Aquí se hace un poco más espesa ésta hora. La ausencia de la naturaleza.. hace más fea la vida, y en las ciudades siempre es más triste y más fea la vida, porque las ciudades son la muerte de la vida.
He recordado algunas cosas de mi niñez. De algún modo yo nunca crecí. Para mí siguió siendo muy extraño el mundo de esos adultos que iban a trabajar, y metían sus votos en las urnas y hablaban con esas caras baboseantes de lo importante y de lo justo y del bien y del mal y su modo de hablar y de mentir y mentirse a ellos mismos y su oscuridad y su censura y sus envidias y peleas y competencias. Yo nunca pertenecí a eso. No me relacioné como ellos.. siempre me sentí Franquestein por suerte....Y en la adolescencia mi pensamiento y mi corazón, me separó del camino de los amigos de entonces. Yo no seguí por ahí. Yo me  fui con la elektro-rata y los perros. Yo me quedé sola en mis cantos.
Mi idea de la realidad exterior, durante varios años, me llegaba sólo por los libros que leía, el cine y mis recuerdos antes de haber entrado en el infierno y el paraiso del aislamiento.. y también mis poemas...... Y la idea de la normalidad en las relaciones humanas... me la daban mis abuelos. jajaj y mis abuelos eran todo lo contrario a la normalidad... eran surrealistas...mi abuelo se dedicaba a ponerle cuerdas al chopo y atarlo hacia el suelo porque decía que quería convertirlo en un sauce llorón... y miles de historias más. Pero me refiero sobre todo a la parte emocional... en los tratos sociales... mis abuelos no sabían mucho de casi nada y yo hablaba con ellos para que me entendieran o para que me desentendieran.. y un loco hace a un ciento si le dan lugar y tiempo....  Aunque yo mantenía relaciones también literarias.. y algunas por teléfono o videocámara, con gente más afín a mis lobos y gritos y espíritu.
Lo que quiero decir con todo esto... es que a las personas nos influye mucho ese tipo de cosas. Y la mayor parte de la gente nunca lo ve. No se lo imagina. No busca en el corazón. Está acostumbrado a lo supérfluo y a la máscara social, a lo materialista. Te juzga, a través de las palabras y el lenguaje corporal... cuando lo que de verdad somos está mucho más dentro.... O espera que actúes bajo un reflejo que él espera y ama o.....Yo viví mucho tiempo cierto estigma de los manicomios. Y la gente, me lo provocaba mucho más. Yo durante unos años, hablaba siempre de forma muy rara.. y a veces hablaba como una niña.. y parecía seguramente una gilipollas, o otras de forma agresiva y dadá, porque dentro de mí tenía abismos de nitroglicerina y otras peleas existenciales y metafísicas... y el hecho de hablar con alguien me lo ponía a hervir dentro.... y durante esos años, humanamente, sólo trataba con mi loca familia...... donde los vínculos eran del agujero del árbol de Alicia y de los gritos de Léolo.  por eso me separé tanto de la gente, me era imposible acercarme.. me volvía o un lobo o mi propio suicidio.
Y algo de todo aquello siempre se quedó en mi piel. Los cientos de poemas que escribí a K. y ese fuego que se me quedó en nuestra separación. También tenían qué ver con esto. Yo creía que con él, verdaderamente podría amar a un humano, desde todas las zonas de mi espíritu y de mis yoes.... Pensaba que él me amaba lo suficiente y conocía mi historia.... para comprender mi náusea social y humana, y recordarme cuando yo no me recordaba, cuando ya no recordaba qué era el amor ni las palabras.................. Y salieron en estampida de mis entrañas, aquellos viejos infiernos, y brotaron hacia él. Y él tampoco pudo soportarlos, se fue. Eso me llevó mucho más profundo a mi utopía de la soledad y del teatro.

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