HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora es el vagar. La soledad es el lápiz, es la cabaña en el bosque, es leer el viento y soplar sus flores al horizonte que arde hundido en el corazón. Es dejar en paz al lobo en su montaña. Ya no usar su rabia, su marginación, su canto, para atacar a los otros, ni para cantar la puta desolación.
Ha sido así desde hace muchos años. Todos habitan la jungla y el teatro. En el fondo yo estaba tan enfadada con el cielo y la vida... porque nadie tocaba el amor en el lobo. Porque vivía dos almas antagónicas que luchaban entre sí. Pero luchaban... porque buscaba una naturaleza imposible para ellas. Hoy sé que el lobo es su propio amor... y su camino es la soledad en su libertad.. Ya me la suda ser íntegra con las personas, ya no quiero serlo, sólo quiero ser juego y teatro... buscar el amor, el blues, una carcajada y el desapego...  ya no quiero buscar la verdadera compañía, sólo la de los que vagan. Ya no necesito la verdadera complicidad... esa me la da la montaña, mi perro, los árboles, la mar.  Mis vivencias han sido demasiado extrañas.. y he desarrollado demasiado su lenguaje y la soledad en mi escritura, en mis vuelos a solas por la fantasía y el espanto... Comprendo que antes estaba tensa y sufría esas dos almas que sentía inunibles y me ponía trágica y misántropa, porque en el fondo esperaba demasiado de las personas.... y de un viejo y tarado romanticismo. En el fondo tenía un raro ego y le daba mucha importancia al rostro social, una importancia en el delirio de mi metafísica... y a mi puta moral de la integridad en un mundo que no existía... Quería que me amaran, quería que me comprendieran.. y siempre nos mordía un anacoluto, y eso me hacía ponerme furiosa con mi lobo y cantar contra ellos y contra el amor.  Y sentirme rota en mil pedazos. O emborracharme lunáticamente. Y ahora sé que yo soy la única que puede darme la comprensión y el amor que necesito. Y quedar ya en paz con todos ellos, no esperar nada de ellos, si acaso bailar una noche infiel. No querer demostrarles quién soy... ni mis rollos de la valentía y el fervor y los ratones. Que me la traiga al fresco todo lo que piensen o no piensen.  Sólo mis poemas lo saben. Y la soledad es la que ha de celebrar la dicha y mi tormento. Ellos nunca estuvieron ni estarán ahí. Sólo en los bares y veredas, como extraños compartiendo un cacho de pan y una botella de vino.. y así ha de ser.

No hay comentarios:

Publicar un comentario