HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Anoche toqué el tambor durante largo rato, con la luz apagada, sentada en mi cama y con el perro por ahí. Llegué a un lugar donde fijé mi atención sólo en el sonido, tratando de evitar que mi pensamiento y mi sentimiento me manipularan. Y volé con las ondas vibratorias que empezaron a hacerse un poderoso mantra..donde ya no se oía el golpe del tambor, sino las vibraciones... y un silencio, en mi mente, en mi cuerpo y su angustia, en la casa, en mi soledad y en mi pasado. Y dormí así...en ese estado de viento. Toqué tal vez una hora. Mucho más rápido que otras veces, hasta que me dolían las manos de golpear. A mí no me sirve para entrar en trance... la respiración o el silencio... porque mi mente es muy fantasiosa y me arde el fuego en la tripa, y no puedo hacerlo, sino es golpeando el tambor, el tambor me contiene, porque transforma mi nervio y mis heridas y palabras,... y aún así, antes de llegar al vaciamiento, el tambor me provoca ciertas visiones sinestésicas... ayer sentía que estaba por alguna razón en un sótano de la tierra.. y que había muertos macabros buscándome y estiraban sus manos, y había ratas, mientras yo corría a toda velocidad por un río... y luego vi una serpiente y yo me sentí esa serpiente y la amé..... y llegué a una montaña... trato de evitar esas percepciones, pero a veces no las puedo evitar, aunque me las tomo como metáforas, quiero el vaciamiento, el beso de la nada.

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