HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Antes me gustaba fotografiar... el esperpento de la casa, encontraba amor, sentía miles de huellas de manos, acunando a los recien nacidos con nanas y a los muertos con réquiems... con sidra siempre fresca calmando las heridas de los sedientos entre esas manchas de pared que no cayó por cansancio, sino por fuerza.. por tantos brazos sujetando juntos la grieta.
Ahora me da pena hacerlo. Aquella belleza ya no está. Es un cuervo que alza el vuelo y no se debe detener mucho tiempo los ojos en su cuerpo... porque sino se llueve en forma de hollín y se mueren sus alas y su canto.

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