HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer en la ducha, el agua estaba casi ardiendo. Recordé aquello que dijo una vez él, "necesito que el agua queme, porque sino siento que no me limpio" Y pensé que en realidad la suciedad que los dos compartíamos no la quita ni el fuego. Viene de un dolor que está aquí mucho antes de que naciéramos. Y nos usó a nosotros, y a todos los vivos, como reflejo de su conciencia, de su existir. Ese alarido que suena en todas partes, del hambre, de los asesinados, de la injusticia y tiranía que ahora se llama democracia. Los dientes destazando carne cruda y arrancando la vida de alguien. El pensamiento clavando un cuchillo al pensamiento. Los ojos tragando el escenario de la ceguera y escupiendo en la mirada un crematorio.

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