HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer en los prados... sentí algo muy raro... no llevé música, ni el tambor.. quería el silencio... quería ver lo que hay detrás.... Al principio estuve mundana como Kavka.. no pensando demasiado, sólo sintiendo... y dejándolo todo irse. Y luego entré en trance. Quería ver algo extraordinario, buscaba la manifestación de lo Imposible... al principio vi rostros demoniacos y extraños animales en las ramas, y una especie de duende peludo y muy pequeño columpiándose...pero sabía que no eran reales.. que mi surrealismo los hacía nacer, y no los hice caso.. sentí una desconocida energía en mi cuerpo y en mi espíritu, buscaba creo que la manifestación de los dioses, pero no la vi. Eso me llenó de ateismo. Y luego tuve una especie de rebelación, sentí toda mi vida de atrás... en ese umbral metafórico que representaban los chopos y el río que había delante. Sentí que su realidad cósmica, nunca había intervenido... y vi una especie de espejo enfrente de mi cara, una raro espejo con rayos de su reflejo que salían en diferentes direcciones y que mi jodida mente los proyectaba y los encerraba en mi ser. Pensé que siempre había sido así. Y que todo mi pasado, mi angustia, mis guerras existencialistas, mis pasiones, todo, chocaba con ese jodido espejo que era también una jaula. Mi jaula. La jaula de mi yo. Tuve un ardiente deseo de romper el espejo. Pero no supe.

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