HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Canta un pájaro muy bonito... canta como un grillo y como una ardilla que crotora las procesionarias de los pinos. En el fondo ese es mi único país. Es el impulso recurrente de lo Desconocido y su poema y lo único que me hizo reir y amar. Los recuerdos de mi corazón, de haber estado alguna vez viva y plena, son el tacto de la hierba en mi piel, los caracoles sobre el rocío, la mar en mi desnudez, el amor a los perros y a los corderos y a los peces. La alegría de sentarme agotada arriba del todo del monte y respirar jadeante la belleza.  El olor de mi abuela... cerca de la cocina de carbón. Caminar con mi viejo por bosques y mirar a un venado a unos metros de nosotros. Comer moras y tener las manos y toda la cara teñida con su licor, y arañazos en los dedos.  Los columpios en la nieve. Nadar en la mar en invierno. Estremecerme de amor al ver un zorro cruzar cerca de mí. Esa es mi única casa y a lo único que he pertenecido.  Al ocaso, a la lluvia, a los cerezos y a las caracolas. Todo lo otro me hizo sentir extraña y eterna extranjera.

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