HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cuando me acuesto en esa cama, rodeada por los colchones incendiados de los pisapapeles de tu sepulto en mi diario... viajo por la raja de mi madre a la tumba del sol. Finjo que estoy loca al agujero de gusano que entintó aquella historia en el asfalto. Es más fácil. Sé que a nadie le importan las otras razones. Sé que las mías viven mejor en los tímpanos de los perros. Cuando salgo de mi cueva de neandertales, llevo conmigo las nubes y los excrementos de rata y de violín. Nadie huele nada. En la sociedad ya no vive ni el olfalto ni la vista. Todos han llenado con mierda sus armarios. Hay demasiada mierda en todos los sitios, demasiados cajones, cartas con el franqueo pagado y tratos con cajeros automáticos y enfermedades. Por eso sólo los árboles. Por eso la viga haciendo barca en el aqueronte desde tus ojos meados del llanto de la luna y la paja en la cuchara y el mechero dando fuego a la soledad.

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