HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Echo de menos las cartas literarias con K.  Él era un tipo muy inteligente, profundo, complejo. Y aquella intimidad y reflejo de luna, entre nuestras muertes, sus ojos, en el horizonte de mis palabras, me empujaban a buscar el verso perfecto... a escalar sobre mis fangos, y esculpir la guitarra acabada, sin titubear la sangre que se quedó debajo. Además el amor que sentía, hacía una continua seducción en el uso de la palabra frente al agujero negro del crepúsculo. En la sinergia de la muerte cotidiana hacia las sandalias de salitre en un orilla golpeada por una tumba que nunca se abrió ni se cerró. Echo de menos aquella confidencialidad del vaho de hollín hacia el verbo que se hacía un buque y una flor y tenía en sus manos pobres.. todas las estrellas, todos los caminos que se suicidaron.Fue la persona que más cerca estuvo de mí, con más pasión, con continuidad en la deriva y en la muerte de los papeles que sujetábamos como extraviados pájaros que se quedaría sólo la mar.  
Para mí era algo mucho más profundo que el amor. Era la enervante presencia de un compañero de viaje, en la metafísica, en la ausencia, en el suicidio del techo sobre mi cabeza, en el sueño, en la poesía. Era ese alguien, que volvía humano, lo que todos los otros, tantos años, habían vuelto el delirio de Fransquestein. Era mi página vacía, el dibujo de vaho en un espejo. Era mi amigo. Era una botella de vino en el andén cuando se han estrellado y volado por los aires todos los trenes.

1 comentario:

  1. Amiga; Mareva
    Creo que además de una gran poetisa eres una gran narradora, podrías en base a tus experiencias escribir narrativa, te felicito por el blog y por tu excelente literatura, piénsalo, es sólo una sugerencia...
    Gracias por crear tu propio estilo tanto en la poesía como en tu forma de narrar, en mi opinión.
    un abrazo sincero aunque virtual.

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