HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El café. Jugar con el perro. La casa abandonada mojando sus brazos en mis brazos... moviendo en el tablero de ajedrez un peón con tirachinas matando al rey de su color. Mi vida hoy son las avispas que liban las flores del peral, los erizos que sólo salen por la noche y corren en el patio que tiene esa memoria que ninguno pudo soportar. Es el río, es el tiempo que no quiero que pase por ciertas personas de las que también huyo para no pensar en ello. A veces las madreñas tienen todavía mierda de caballo y se oyen esos relinchos tras esa puerta que ya nadie abre en la casa. Kavka ahora duerme y pisa mis pies con sus patas...  Todo huele a tacabo y a tulipanes. De niña amaba el olor del tabaco, porque significaba que mi viejo había vuelto. Ahora parece que todos nos vamos, a algún sitio del que no sabemos nada.  Todo me parece una película dadaista con agujeros incerrables en la línea temporal. Como si fumara opio y lo sacara de los fantasmas de mi corazón. Siento que se mezclan recuerdos muy antiguos, como el olor del huerto de mi abuelo... de ese pueblo al que hace 15 años que no vamos...y del que ya no hay huerto ni hay nada.. y olía a mariquitas que volaban cantando arcoiris y olía a tierra mojada bajo un sol que no se iba en semanas enteras.. y a gatitos recien nacidos, y a sábanas blancas recien lavadas... y a la fe y a la alegría y al coñac en una mesa de mus, y a las truchas que nadaban.. y a ese pan recien hecho.. y a las salamandras y a los búhos y a los aullidos de los lobos en la noche, cuando balaban las ovejas nuestra soledad que entonces no existía. Y también huelo el ladrillo en el horno.. la cocina de leña, la hierba recien nacida... los cachos de pan viejo que le pedía a la abuela para ir a dar de comer a las cabritillas.. y a los perros y a los corderos. Y el olor del heno entre las pulgas. Y el chapotear de la lluvia que siempre era la primera lluvia y nos calaba hasta los huesos.  Todo se mezcla con el aquí, porque el aquí sólo es un sueño. Aquí nunca hubo entierros ni lutos. Nada se fue. Todo lo amado siguió amarrando barcas infinitas en nuestra viaje a la nada.

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