HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El peral está enfermo, su madera parece podrida, tiene huecos en el tronco... que echan una especie de serrín y cada vez son más grandes..... y sin embargo sus flores están llenas de vida y de abejas y avisporros que liban su vergel. Ese peral está ahí, mucho antes de que yo naciera. A su lado antes había un hermoso ciruelo... que daba frutos riquísimos. La abuela dijo, cuando éramos pequeños, que el peral era mío, y el ciruelo de mi hermano. El abuelo cuando se retiró.. y empezó a hacer cosas raras, podó al ciruelo, y el ciruelo se murió. También lo hizo con el peral, y aunque ahora tiene un aspecto tenebroso, sobrevivió a mi abuelo. Mi abuelo era un jardinero loco. Yo tuve miles de discusiones con él para que no tocara los árboles ni las plantas porque las mataba a todas.. pero él no atendía a razones. 
Yo hablo a veces con el peral y le pido que no se caiga hasta que yo no me muera. Temo que un día se caiga abajo y aplaste a mi perro.  Le digo que él es la metáfora, de ésta casa y de todos los que pasaron por aquí... y beso su tronco. Y amo sus flores tan blancas, aunque todo sea gris.

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