HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

es de la mirada micro a la macro
y todo lo traga en el intercambio el vacío
duerme en la montaña que aquella noche borracha meció tus sueños
duerme mi cansancio, mi desesperanza, mi amor de metralleta y de soga en tu amor

y miras hacia abajo
y el radar telepático de la rata, es lo mismo que cantó tu madre con tu miedo entre sus brazos para detener el espanto

y al paso, retorcido de esas huestes de tus palabras quemadas en el camino que explotaba el cuerpo de todos los otros caminos

cuando abrir los ojos era matar a la certeza

sobre el viento extendiste esas alas de inexistencia... y esperaste un muerto para apaciguar el salto al vacío sobre la manipulación semántica de un robo

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