HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Está anocheciendo despacio. Hay una nueva música en el fado de tu bolígrafo. En ese amor de volados por los aires amarrados a leche de bruja cuando Sor Inés viajaba con estramonio y a las iglesias las abrazaba el fuego.
Hay una pasión de caimanes en las nubes. De miles de olvidos en mi vagina no enviándote ya epístolas sobre la noche.
Ya no soy heterosexual ni ninguna otra cosa definible. Mi erótica se activa en la belleza de las montañas y del río... de la noche que flota en mi vaso de vino.. cuando los desiertos cantan la del El Extranjero de Cohen,  cuando ningún camino lleva a tu casa ni a ningún otro sitio.  Mis orgasmos son de éter. Mis canciones de amor son para el Imposible. Mi desnudez para la mar y los árboles. A veces tengo orgasmos al tocar el tambor, al sentir la belleza y la catarsis de la naturaleza y la música. Los hombres ya sólo me excitan para escribir réquiems.

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