HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estos días... no he podido salir con el perro tanto como quisiera... porque está cojo, va muy despacio, y temo que si lo saco se haga más daño y no se acabe de curar. Por eso son días raros... de primavera entre óboes que sangran postales muy lejanas... y ríen como ríen las ramas al crujir. Y se van. Todos nos vamos. Abrimos los ojos yéndonos. Nada es serio. Nada hace hilo argumental. Nos tenemos como una sopa, en la casa del hambre, cuando la nieve golpea las persianas y soñamos con fantasmas y con aviones de nitroglicerina. Nadie quiere mirar demasiado al pasado para hallar una explicación por miedo a encontrarnos con los motivos del suicida... y el futuro es una bala que viene hacia nuestra frente. Por eso vivimos el ahora y no sabemos hacer nada más, ni un plan, ningún proyecto, ningún sueño que cumplir mañana... ni monedas que guardar, ni casa que cuidar, ni reputación, ni bienes, ni glorias...... A veces cuando la mesa tiene muchas latas, y colillas y papeles arrugados, la limpio y saco la basura. Y eso es lo más parecido a la responsabilidad que me queda.

Desde que mi viejo está enfermo.... mi idea del futuro fue tragada por el piano de los locos.

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