HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy tomando un té, porque ya he tomado demasiado café. Tengo sueño. Una sensación medio onírica, medio de resaca. Como si mis sentimientos estuvieran dando vueltas de molino loco en los pinchos de las estrellas y mi pensamiento no tuviera ganas de hablar y sin embargo no cesara entre oblicuas grietas... He pensado muchas historias para escribir, una carta que le debo a, y sin embargo no escribo nada de eso. Se transforma en otra cosa.. o se queda en el cubismo de mi mente... archivado entre polvo y sueños. Me he vuelto muy frágil para algunas cosas, me estreso como un colibrí para ciertas llamadas, sobretodo lo que me implique el trato con gentes y monedas. Cuando alguien me habla con un imperativo, aunque yo comparta sus motivos..., hago todo lo contrario, algo en mi entraña se niega y rompe los platos.
Durante un tiempo atrás, yo también tragué mierda, como todo hijo de vecino... tuve que ir a una escuela, tuve que ir a un instituto, tuve que aguantar muchos rollos cuando era niña de los que creían que tenían autoridad sobre mí y se creían con la razón y con la moral y la verdad.. También alguna vez tuve un "jefe" y si pensaba que era un jodido gilipollas, tragaba saliva y trataba de contenerme.  Pero ahora ya no. Ahora, entre perros y montañas, he descubierto mi camino. Por eso me he hecho más evanescente ante todo esas otras cosas,. Ya no aguanto los cuentos de nadie. Me cuesta mucho hasta aguantar los míos.

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