HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Fui a comprar tabaco... y dejé al perro amarrado en una valla pero el cabrón se sacó el arnés, porque le queda un poco grande y se metió como una bala al estanco a revolotear y a saltar. Luego me encontré con una mujerina que yo no conocía de nada y me dijo "ahora tienes éste perro, qué bonito,  y vino a acariciarlo y me preguntó que qué le pasó al que tenía antes" yo le dije "murió" y luego no sé qué dijo de que los huskys son asi y que una hija o una nieta suya o no sé qué tenía uno y que tenía un bulto en el pecho lleno de sangre, y yo dije "ay pobre perrín" y luego dijo ella "y ahora lo que dure qué le vas a hacer" y yo le dije "como nosotras, los perros igual que todos"

Luego me fui con el perro al río. Estaba contenta. Estuve pensando en los sueños de ésta noche y los comprendí mejor... todo por fin pareció armonizarse en un canto de fuego. El prado estaba muy verde, un verde que parecía escupir burbujas de luz y alas, sentí  una profunda atracción a la hierba. Y caminé muy rápido, aunque no fuera a ninguna parte, sentía algo muy ardiente en el espíritu. Sentía que por fin sabía quién era... aunque fuera medio ilegible y gaseante. Y luego sonó una canción que me llenó de lo orgiástico y sentí que volaba muy lejos con ella.... y con el ritmo, jugué con el perro, al placaje, la pelea y el baile. Sentí que los prados y las montañas, también se movían con nosotros. Y todo era tan bello, tan extásico, tan feliz, que tuve que seguir caminando muy rápido. Por alguna razón siempre que me siento feliz, empiezo a notar un agujero negro en mi pecho tocar un oscuro piano. Y yo tengo que escapar.

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