HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hallar un motivo para vivir. Durante mucho tiempo.... fue la poesía, yo era feliz escribiendo... el poema, era un destino, un fín en sí mismo, un canto....yo creía apasionadamente en la alquimia de las palabras... era una forma de hablar de lo oculto y de bailarlo y pelear y amar. Tengo la sensación de que hace ya muchos meses que no escribo poemas. Estoy en un lugar extraño. Siento que ya he escrito demasiado... sobre todo aquello que ni siquiera fue mío, sino del fuego. Escribí de tantas formas aquellas pasiones... que se fueron de mi corazón, se devoraron a sí mismas en sus metáforas. Y sin corazón no hay poesía.  Sin humanidad, la escritura toma caminos extraños y desérticos. 
La escritura no es la vida. La vida es reír, es luchar contra los enemigos de la vida, es amar.... Es hacer del verbo, un cóctel molotov y un barco. 
Mi problema he sido yo.  Me lleno de metafísica, del desvelo del teatro social.. y las máscaras  y la absenta derramada.. y no sé, estar con las personas. Y entonces le doy mil motivos a la soledad, le doy mi palacio y mi vino y mi sepultura.. y me voy con ella.  Tengo miles de corazas en mi piel. Y aunque cualquier gesto de ternura y de risa de bandoleros... me derrite la sangre. Acabo marchándome.

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