HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay cambios en mi inconsciente y en mi percepción y diálogo con la realidad. Desde que abandoné el veneno de las farmacéuticas en los castradores psiquiátricos... se ha ampliado la visión de mí, de mis vivencias, de mi relación con el poema y con el olvido. He recuperado la memoria y la dignidad de mi vieja locura. Y ha habido un proceso de unión en mi pecho y en mis recuerdos y formas de conjugar el verbo y la sangre. He hallado cierta paz.. y otra vez la intensidad de la belleza, ciertos momentos de libertad y felicidad y catarsis en mi soledad con un canto incognoscible y etéreo. Aunque seguramente no fue sólo por dejar esas drogas... sino por un latido, por el Amor. 
Todos estos cambios.. fueron de algún modo radicales... aunque naturales, musicales, hacia la vida, no hacia la muerte.  Hacia el emponderamiento de mi voz y de mi pobreza. En mi deriva, en mi andar errante, en mi empatía de perros.
Pero creo que esto, también a veces me provoca cansancio.Y ese cansancio me advierte, de lo Zen, de la necesidad del silencio, de dejar de pensar y de sentir, de dejar también de escribir... y ser hierba con la hierba, y ser como un animal.  Y ser, sin más, sin futuro, sin pasado, sin ninguna pretensión ni búsqueda.

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