HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay una paz y una música secuestrada desde el fondo de mis ojos a la liberación de la intemperie. Sé que en mi entraña, vive un deseo de ser amada, un oscuro deseo que me llevó a jugar naipes de LSD en prostíbulos... un deseo, que es ego herido, y que exploté de diferentes formas en el porno y en el poema, en mis exibionismos alcohólicos, en el ardor de mi delirio y mi deseo protagonista de espadas del quijote y orgasmos cósmicos haciéndome pólvora y semen del cielo. Fui caprichosa, tiránica de mis versos, lo quería todo para mí, sólo para mí, en alguna parte de mi viejo ser social, yo quería ser siempre el centro de atención, quería llevar la contraria, defender todo lo que ellos odiaban o temían, me gustaba hacer discursos surrealistas y raros, si ellos aguantaban cinco copas, me gustaba aguantar dos botellas que nunca aguantaba y acababa perdiendo el conocimiento. Cuando ellos tenían frío yo disfrutaba echándome al agua.  Si ellos se achicaban y se ponían serios y bajaban la cabeza cuando venía la policía, a mi me gustaba agarrar de la pechera al policía y escupirle mi fuego. Cuando el director del instituto daba un ultimatún para que volviéramos a la clase y todos volvían, yo me quedaba afuera.  Para mí acabar mal, era acabar bien. Me moría de placer cuando acababa detenida y seguía aullando.. incluso a veces mi fin es que ocurriera eso, porque eso me llenaba de éxtasis, y alguna vez fui directamente a buscar a los maderos en mi delirio de pielesrrojas. Y todo eso era mi ego. Mi oscuro deseo de ser amada, mi debilidad. 
Ahora comprendo... que esa intensa necesidad de amor, era igual de intensa que la carencia de él, también lo llevé al extremo en mis relaciones,  y ahora sé que sólo me lo puede dar la luna.

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