HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado en el sofá de la galería.... sintiendo algo inefable y muy intenso... como la respiración del alma, y un quebranto que se quedaba en la luz del sol sobre mi piel. Y me sentí otra vez niña entregándome a los dioses de los perros y de las estrellas. Era un estado de percepción y de sentimiento muy abstracto y ardiente.... y no estaban las palabras, ni posos de escritura. Era como si fuera sólo un corazón. Era algo muy parecido a mi forma de sentir onírica en la niñez. A veces pienso que pronto moriré. A veces siento poemas muy intensos que ya no me molesto en escribir. Los dejo en mi abandono entregándose al viento. Ya no busco el ego del verso, ni el desquite de su fuego, de su soy, de su lucha. Cuando entro en esos estados tan apasionados, tan desnudos y cinematográficos de un soplo de junco en los confines del final de todo.... me siento agua, me siento viento.... y tengo la sensación de que vuelo sobre un mundo imposible. La poesía es el corazón, todos son poetas. Cuando estaba allí soñando, tuve la sensación de que el valle, las montañas y la casa, navegaban sobre un raro y abisal y luminoso mar y todo se iba. Pensé en K. en aquél amor que no era de éste mundo.. y sentí que se quedaba en el sol....

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