HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado feliz... en el río. Bueno no era felicidad, era Silencio... era belleza, era un reconocimiento abstracto a través del río. Era un placer sin verbo, sin dirección. No solté mucho a Kavka por miedo a que se hiciera daño en la pata... pero pensé que era mejor llevarlo allí, porque él también se sosiega.. y en casa de todos modos hace el bruto y luego cojea más. Encontró un trozo de mandíbula con dientes... y parecía la de un perro grande... Hizo agujeros en el barro del río. A mí se me pasó algo la pena. Sentí tan bella la naturaleza... un cigüeña pastando por allí cerca, las abejas, el olor de las flores de un espino... lo que ya no importa.. lo que danza. Me hubiera quedado allí... pero de pronto recordé que a venir no sé qué tipo que llamó mi madre hoy por la mañana y que tendría que ir a casa para abrirle la puerta.

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