HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado limpiando... creo que estaba lo suficientemente triste para hacerlo, como un deseo de salvar los ojos de los grillos, como un rezo. He arrancado todas las mantas y sábanas, todo lo que había en mi habitación.. porque tenía la sensación de que allí había cientos de bichos. He movido sofás para barrer y encontré hasta medio porro... que debía ser de X. cuando venía a verme, porque yo hace mucho que no fumo.. había tijeras, conchas, bolígrafos y cachos perdidos de trigo que alguna vez estuvieron en un jarrón, tierra, hierbajos........ Luego fui a tirar la basura y me queda más cerca por la puerta de atrás, pero no estaba allí la llave... el abuelo la colgaba en la pared junto a la de la cuadra. Yo ya nunca salgo por esa puerta... y fui a buscar la llave.. y en un cajón había 50 llaves, llaves de puertas que ya nadie recuerda y que tal vez ni existen... acerté a la tercera llave que metí... Y pensé que esas llaves que ya no tienen puerta...eran como mi corazón..... Luego fregué.. recordando muchas cosas y me dije que aún de vez en cuando sacamos la basura, aún sobrevivimos, me sonó a tono triunfante y de la rata de la cochera... y eso me hizo sonreír. Pensé que un día nadie sacará los escombros.  Si un día... puedo irme a la mar y tener una casita... quiero que sea muy pequeña.... como una cabaña... y sólo tener un colchón, una mesa y una cocina... muchas ventanas... y hacer la mayor parte de la vida fuera.... Tener sólo lo indispensable... no acumular nada, ni los libros.. acá hay tantas cosas.. que ya nadie se atreve a tirar.... todos teníamos el síndrome de diógenes, cada unx con lo suyo... yo con las conchas, las piedras del mar, los cuadernos y los papeles sueltos, doblados, amarillentos y rotos, con pinturas horribles, guardo papeles que sólo tienen un borrón, todos los papeles....... y con ciertas cosas que encontraba en la calle en momentos en que mi alma las amaba, guardo ciertos billetes de tren,  fechas que quedan escritas en algunos tickets, cartas y postales que me mandaron y qué coño lo guardo todo... el abuelo guardaba otro tipo de cosas.... tenía una ristra de puntas dobladas y medio rotas, y de vez en cuando se ponía con el martillo a enderezarlas y a reciclarlas.. guardaba aparatejos de metal, lavadoras viejas, microondas, ordenadores, radiadores, neveras...motores de vete a saber qué, cocinas de carbón, cuerdas de alpaca, instrumentos de la agricultura y la ganadería, cosas que a veces encontraba en la calle y pensaba que podría usar para algo, tablas de maderas de todo tipo, calderos,... monos azules de la mina, y luego, las fotografías de sus familiares muertos... y los recibos de cuando era agricultor... incluso recibos de antes de la guerra de la tienda que tuvo su familia. Había monedas y billetes de la república. La abuela era más desapegada y ordenada, pero también tenía su síndrome, metía en muchos bolsos que ya no usaba.. objetos bonitos, algunos pendientes y anillos de oro..., en otros bolsos metía mecheros y linternas y bolígrafos, en otros metía maquillajes que hacía años que no se ponía, y alfileres del pelo y esas cosas... en otros cerámicas y cosas que le habíamos regalado... guardaba también sus cosas de los santos y de los cristos... y las fotos de su padre... que a veces miraba y besaba, nunca cicatrizó el fusilamiento de su padre...ni ninguno de sus hermanos jamás. La abuela pasó hambre y carencias de jóven.. y valoraba y cuidaba lo que tenía, la abuela era feliz como una niña, si le regalabas algo y ya siempre lo cuidaría fuera lo que fuera.... ella nunca se compraba nada para ella, ella era muy ahorradora. Y siempre tenía todo limpio. La abuela guardaba cosas para protegerlas... sábanas nuevas que llevaban 10 años en el armario y que nunca dejaba que las usáramos... cubiertos y cuberterías aún envueltas como el día que lo compró.... la abuela compraba cosas para mí y para mi hermano, para cuando fuéramos mayores... Pero nosotros éramos unos locos que nacimos sin porvenir.... y sin casa. 
Todo está cantando sobre el fuego.
Todo es demasiado complejo para poder escribirlo. Hay demasiadas direcciones.. Mis otras casas. Mis otros abuelos y mi corazón con ellos. Mi mar. Mi anarquía. Los caminos que recorrí a solas. Los hombres que amé y que alguna vez soñamos irnos juntos, mi escritura................. 
Mis padres. Su amor y su odio, sus divorcios y encuentros.... Nacimos en la casa de la nitroglicerina. Y jamás ni dios entendió cómo arreglar la ecuación. Yo de adolescente creí que la única forma era largarme y jamás volver a verlos.. irme a otro continente y mandarles de allí una última postal..... Les odiaba a todos, aunque también les amaba demasiado. Mis antagónicos sentimientos, y mis ideales y sueños personales donde sólo estaba yo, hicieron en mi pecho una bomba. Nunca reprimí ni el odio ni el amor. Y en ocasiones había peleas y crueldad desbordada. Nos insultábamos como animales... donde fuera, en medio de la plaza, en un supermercado.... Los unos entre los otros. Y a veces era al revés, en esas aventuras surrealistas donde yo solía mearme de risa las bragas.
Ahora ya eso no importa. Aunque ese tipo de vivencias.. siempre están en el corazón. Me cansa recordar. Mejor me voy ahora con el perro al rio.

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