HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado muy feliz por el monte con el perro. He cantado junto al mp3 varias canciones y parecía que los árboles tocaban también el mismo ritmo. Me he sentido con una espiga en la boca y un sombrero de barro de golondrina, entre el fin del mundo y el paraiso. Viva. He sentido tanta belleza y amor por la hierba en la que me tumbé con los brazos abiertos como si fuera una mar.
Dicen que la gente que habla sola es rara y que no debe estar bien.  A mí me parece mucho más raro y enfermizo los que hablan gilipolleces de forma colectiva y hacen de la estupidez un país y una cultura.  Es enfermizo para el espíritu, para el lenguaje del horizonte, para la música de la soledad. Eso sí que te pierde en el fango. Yo hablo sola y con Kavka, con los árboles, con el río, con mis sombras y las ratas de la cochera.. A veces me hace reir oir mis propias palabras en voz alta, como hay al salir por la puerta que le dije al perro, "no sé si coger el abrigo, si lo cojo que estamos llenos de mierda y así disimulamos" Cuando estoy en la naturaleza siento un esplendor. Hoy ya no estaba obscura, caminé rápido, corrí con el perro, amé tanto allí. Me carcajeé recordando rasgaduras surrealistas. Luego encontré en la orilla del río, un bidón medio cortado de esos grandes de aceite del coche.. y sentí un profundo fetichismo hacia el objeto y lo quise para mí, me pareció tan bonita esa  especie de caja y le vi cientos de utilidades, para plantar perejil, para hacerle un comedero al perro o a los gatos, pero cuando lo tuve en las manos y lo vi tan sucio.. pensé que ya tenemos bastante mierda en la casa y vi en mis ojos un brillo lunático del síndrome de diógenes y me hizo reír y solté otra vez la caja.... Pero Kavka fue corriendo a por ella, y la trajo durante un kilómetro en la boca hasta la casa. Eso me hizo muy feliz. Y volvimos medio bailando con la caja. A Kavka cuando le digo "ay qué te lo quito", sea lo que sea lo que  tenga en la boca, el echa a correr para protegerlo. Y así regresamos bailando. Y los pájaros que volaban entre ramas y sobre el río, me parecieron los pájaros más bellos que jamás había visto.

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