HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí. A veces me gusta escribir todos los lugares en los que he estado, porque la escritura es también magia y me ayuda a no olvidar el camino. Pero creo que tardaría demasiadas horas en escribir lo de hoy, en escribirlo de verdad. Al principio fue el río.. y el tambor y el trance... fue un invocar a mis animales salvajes, a mi fuego, y al principio canté canciones anarquistas y de la revuelta... como metáforas y también como su pie de la letra, la que más me gustó es la de arroja la bomba, porque me la sé de memoria y porque me calienta el corazón y las piedras y además es una canción que cantaba mucho antes como psicomagia........y la canté tocando el tambor... luego cuando ya entré en una estado de gozo espiritual.... fui como suelo ir, a buscar en mis fangos... y me vi a mí misma, parodiada por mí, cuando era trágica, cuando sufría, e hice humor macabro en mis ideaciones oníricas... y eso me hizo carcajearme de verdad, con mis huesos, con mi corazón, con el agua... era como si cantara un tango de pis de bruja, y yo fuera su desdichado vaso de alcohol y la mano sucia y el tipo oscuro y sádico que provocaba el llanto y el corazoncito de oruga entre papeles.. y me sentí a mí misma en el monte disfrazada por mí....  Y mientras yo estaba entretenida con éstas cosas... Kavka iba al río a por piedras, las sacaba del fondo, y las llevaba al prado, y luego volvía a por otra piedra, y la volvía a llevar al prado y así una decena de veces... escarbaba en el fondo del río, se llenaba de barro y fozaba el barro de las orillas, y saltaba sobre las ramas de los árboles.... yo le empecé a decir "ay Kavka el recolector de las piedras perdidas y avasalladas, el devolvedor de su memoria" Y todo se hizo surrealista y hermoso. Luego me callé... todo se calló y me quedé mirando el río.... desde el lugar en el que estaba, parecía que el río nacía desde mí, porque había una curva, miré corriente abajo... y sentí algo hermoso... algo muy profundo en una respuesta interior que nunca había tenido... algo que aún no podría escribir. Y me llamó X. y hablamos un minuto, le conté lo que hizo Kavka con las piedras del río, y él me dijo "el perro está poseido por el espíritu de tu abuelo". Y eso me hizo reír.. Y luego volví a tocar el tambor y volví a fundirme con el río. Empecé a notar una inquietud y una pena abstracta. Y hice unos raros cantos de indio para echarla de mí.... Y luego quise moverme... sentí un profundo olor muy hermoso, un perfume, como si oliera el sol, el río, la hierba y los chopos, y no sé qué mágica flor, como el olor de la vida.... algo que me conmovió... y me sentía tan ligera, otra vez medio en paz, y me di cuenta que temo la paz, que mi entraña empieza a generar sed y verbos. Así que traté de dejarme llevar.. en lugar de hacer caso a esa sed que quería ir a por una cerveza y escribir....., dejé que el perro me guiara... y lo seguí, y me paraba dónde se paraba.. y el perro.. se metió al pueblo.... y me llevó a la estación de tren...  y en todo ese recorrido con el perro... tuve cientos de recuerdos vivos.. por allí quedan dos pub a los que iba a beber de adolescente y vi esas noches de brujos..... por allí está la otra casa en la que viví... tuve recuerdos de toda mi vida aquí, de mi infancia y de después... incluso vi como eran las aceras antes... y unas fincas abandonadas que estaban llenas de arbustos y de maleza salvaje y de porquería.. yo de niña pasaba allí mucho rato, jugaba a que aquello era una selva, un mundo clandestino e infinito, jugaba a que yo era un animal.. y muchas veces iba yo sola allí.....  también recordé una camada de gatitos que encontré una vez allí.... pero el recuerdo más raro lo encontré en la estación, algo que no sé bien si fue un sueño o fue real.. o tal vez se mezclaron dos recuerdos... uno era de amor... yo esperaba a alguien, allí.... y luego nos fuimos caminando... a mí me ocurría algo triste, yo estaba muy ansiosa y abisal y a la vez feliz, algo cambiaba allí... no supe quién era él ni nada de lo concreto... allí en la estación... vi otros recuerdos, allí íbamos a hacer botellón... luego sonó en el altavoz el aviso de llegada de un tren en cinco minutos, antes no estaba ese altavoz... me senté en un banco cerca de la vía y me quedé esperándolo...... antes me gustaba mucho cuando pasaba un tren.... y sentí algo muy bonito, como si yo estuviera dentro y fuera del tren a la vez. Los vagones estaban vacíos. Sólo vi a un hombre... en el otro lado, mirando a la ventana que no daba hacia mí. El tren se paró. Nadie salió. Nadie entró. Y eso me hizo sentir un poema. Un retrovisor del final del tren se abrió e imaginé a un loco maquinista observar a los fantasmas subir y bajar. Luego se cerró. El tren se fue. Yo me fui.

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