HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí... al principio dejé que el perro me guiara.. y me llevó por la vieja carretera... y tuve un recuerdo... al final del pueblo, en aquél lado.. hay casas aisladas, y hay una al lado, de unas ruinas... que huele extraña, y cuando tenía unos 7 años, yo y una amiga, habíamos llegado a la conclusión de que allí vivía un psicópata y asesino.. y estuvimos varias semanas espiando sus movimientos.. nos metíamos por detrás, desde el monte, nos escondíamos detrás de un espino como gatas... y veíamos su patio.. y a él... aquél lugar nos olía a fantasmas y algo peligroso y ardiente. Era un hombre de unos 50 años, debía ser un hombre solitario que nunca antes habíamos visto, ni en la calle ni en ningún lado.. A veces nos sentía y se asomaba a la ventana. Ese hombre ya estaba al tanto de que estábamos olisqueando siempre por allí y le molestábamos. Una vez fuimos con una artimaña a picar a su puerta y venderle no sé qué como si fuera para el cole y conocer su voz y ver qué había detrás de la puerta. Nos creíamos Sherlock Holmes. Luego contamos mi amiga y yo, nuestra historia, con otro grupo de niños, y entonces preparamos el asalto a su casa para descubrir sus terribles crímenes.Y cuando nos metimos en su territorio, se enfadó mucho y nos echó de malos modos y todos echamos a correr... y luego no sé, nos olvidamos de la historia supongo.  La verdad que éramos muy felices de niños, nos gustaba entrar en las casas vacías, aunque sus dueños vinieran a veces al pueblo... hallábamos el modo.. de saltar el muro. Íbamos sobre todo a una casa muy grande, con un patio más grande aún... era una especie de mansión de algún rico..... entrábamos muy rápido, cuando nadie nos veía, y ya detrás de la casa, estábamos a salvo... nadie nos podía ver... y allí había extrañas arquitecturas, como carboneras en ruinas, cuadras y cortechines... que nos hacían pensar que aquello fue una horrible prisión y jugábamos a aventuras y misterios.... Había un prado hermosísimo, con arbustos y árboles y fuentes y estatuas.. que para nosotros eran mágicas..... Fuimos allí durante años, sin problemas... luego crecimos y llevábamos cigarrillos y vino... y en una de esas lo estropeamos al romper una ventana.. y entrar por la casa... los dueños volvían todos los veranos y nos denunciaron.

Luego el perro y yo, nos metimos al monte. Y tuve recuerdos... de un niño y yo... cuando yo era muy pequeña.. cuando tenía 4 o 5 años.. y ese niño tendría 7 o 8... y me llevó con él... y nos sentamos en unas piedras del monte y nos quedamos en silencio durante mucho rato.... El niño estaba triste, porque su padre le había pegado. Su padre le pegaba con el cinto y con cachabas. Yo amaba a ese niño.  No era de aquí. Sólo venía a veces. 

Luego seguí con el perro... y me tumbé en la hierba... y me quedé silenciosa mirando los tejados, los de pizarra y teja.... y las montañas a lo lejos, con algunos tintes de nieve. Feliz allí. Kavka se puso a ladrar... y otros dos perros a lo lejos ladraban. Estuvieron hablando sus cosas de perro como cinco minutos... y a mí me hizo reír mucho el sonido de los ladridos, sobretodo el de Kavka.

Cruzaron cuatro inmensas aves que volaban con las alas quietas y en círculos... tenían zonas blancas y zonas negras... yo quería que fueran buitres, pero no pude distinguirlas porque de lejos veo mal.

Luego puse música, comí una manzana y mandarina que compartí con Kavka, a él le gusta mucho comer fruta. Y sonó en mi mp3, la Abuela Margarita, algunas de sus canciones y de sus conversas que saqué del youtube... y en una de ellas La Abuela... hablaba de los indios... de que ellos pedían permiso a la tierra, a los árboles para cortarlos, a los animales.... y que sólo tomaban lo que necesitaban, que se sabían iguales a las piedras y a las plantas, porque en todo vivía El Gran Espíritu.. y contó la historia, de un indio... y dijo que no hace tanto, que en los 70, le habían ofrecido unos papeles para el lugar donde él vivía con su gente.. y él no quiso esos papeles de propiedad, porque La Madre tierra no era de nadie. Dijo que luego una empresa construyó y los echó de allí. La Abuela Margarita, también habló de los asquerosos colonos. Yo tocaba mientras la hierba... apretaba muy fuerte mi mano... y al pensar en lo que hicieron con los indios, en los bancos, en los gobiernos, en toda la mierda que han hecho... y en todos los asesinatos que cometieron contra aquellos que quisieron el anarquismo y abolir la propiedad... cuando pensé en los terratenientes, en los reyes, en los burgueses... empecé a llorar.. Y Kavka, me lamió las lágrimas. Y eso me hizo sentir a los dioses.

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