HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado silenciosa, medio dormida, jugando con el perro, mirando por la ventana. Con nostalgia de algo que ya no recuerdo o que prefiero no recordar. Ya no me importa tanto la poesía. No me importa nada. Vivo como los pájaros. A veces soy feliz, a veces me da la desolación, y todo se va, se va la felicidad, se va la tristeza, se va la idea de la idea que tenía, el verbo y su conjugación, se van las cervezas, se va la gente que me quiere, el sentido, y el quebranto, mis preocupaciones, mi música. Todo se mueve. Todo cambia. Yo soy testigo de humo y de viento. Yo soy un vestido de trapo cuidando del violinista loco de los bigotes de rata y sombrero de vino. Yo soy  ceniza. Un sueño que no se mata aunque no pueda nombrarlo.

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