HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado tocando la Kalimba, mientras caminaba por los prados... y la toqué sentada al lado del río.... y sentí una profunda conexión con algo muy lejano e infinito. Era como si tocara todo el sufrimiento y aquello se abriera como una flor a un río cósmico. Estaba en una zona distinta, el río hacía una curva pronunciada... y los árboles y arbustos invernales aún, hacían una especie de arco y te techo sobre mí y el río... al otro lado estaba la falda vertical del monte, con su tierra negra. Por un instante imaginé que del río bajaba la barca de los muertos para llevarme... y fue algo muy intenso, mientras yo seguía tocando y sentí como al Gran Espíritu.. y algo muy poético.... luego me fui a otro sitio... e hice una especie de rito con los árboles... porque sentí en mi entraña, un nudo del suicidio, un algo que vino a explicarse en sinestésicos recuerdos, del alma y no tanto de la hechura... Kavka se llenó todo la cabeza de barro... porque estuvo escarbando en la orilla del río... me lavé la cara con el río... porque empecé a sentirme cansada. Una especie de náusea espiritual. Algo que me acerca la presencia de la muerte... como si fuera a caer inconsciente en ese instante... y entonces comí una manzana que compartí con el perro. Y volvimos al río, en otro lugar. Y puse la música del mp3, Kavka metía del todo la cabeza en el río, para sacar piedras del fondo y se le quitó el barro. Yo canté una canción y me sentí revivir y bailé un poco allí y Kavka empezó a correr en círculos a mí alrededor. Algunas veces me siento profundamente cansada, y a veces ocurre algo y me siento otra vez sana y viva. Sé que ese cansancio, aunque parezca una enfermedad física, es otra cosa, es un mensaje de lo incognoscible, una especie de camino, un aullido de fuego que provoca en mí el verbo y la Conciencia. Es un lugar entre la vida y la muerte, es un lugar que recorrí con el estramonio... pero no necesariamiente unido al estramonio... es algo cuántico, mucho más allá, y en su canto sentí que por primera vez no le tenía ningún miedo a la muerte ni a nada de lo que pudiera venir, por primera vez al sentirme conectada con otro poema más profundo me sentí un pájaro y viento.

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