HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hice una especie de rito con la tierra. Llevo unos días, sintiendo rabia,, quería quitármela de mí, del fondo donde nació y que la tierra la conviertiera en otra cosa que no fuera oscura.  Rodé en la hierba. Y luego pensé en los motivos de mi odio, y tuve una sensación medio sinestésica, algo físico y casi visual, cinematográfico y jodidamente surrealista y a la vez indiscutible.. del daño, y esa sensación de agustia, con tantos significados, recorrió los lugares en los que sentí eso mismo. Y de ahí venía el odio. Cuando empecé a atacar a aquello que me hirió, a aquello que me hizo sentir indefensa o que atentó contra mi voz. Y pasaron otras cosas en mi ser que ahora no recuerdo. Mi odio que era también amor a mis ideales, a mis principios y a mis sueños, que era mi legítima defensa contra el odio de los otros y su violencia y su corrupto poder, a veces salió de mí de forma tan incontrolable, tan salvaje, que se volvió locura y acabé encerrada y atada a una cama. Pero todo eso da igual. Ya no quiero nada de lo que fui, ni de lo que me pasó. Sólo me importa el calambre que quedó en mi entraña, para transformarlo, para elevarlo e irme para siempre. Quiero salir de mi mente y de mi historia... quiero ver con la mente del árbol y del viento. No quiero mi yo. No soy mis circunstancias. No soy ese pellejo y ese andrajo de escenarios y callejones donde anduve como serpiente buscando la mar y tragando polvo. 
Ya me da igual todo lo que he escrito. Alguna vez lo que escribía era mi único motivo para vivir y ser. Ahora lo veo también andrajo y telaraña de mi yo. Y el yo es ego, el yo es jaula y dolor.
Luego tenía un palo en la mano.. e hice una especie de dibujos invisibles en la hierba... dibujé aquello que jamás conté a nadie, que ni siquiera escribí... aquello que me había hecho sentir mucho dolor y vergüenza, yo era una niña... lo dibujé todo allí... desde la infancia y después... y al mirar la hierba... había 3 margaritas, y pensé en esas personas que me hicieron daño, y pensé que ni siquiera eran conscientes de eso.. porque no eran conscientes de sí mismos... y que tal vez reproducían un daño que también recibieron, porque vivimos en una sociedad basada en la violencia y la jerarquía económica y la opresión, durante un segundo, sentí en mí corazón el perdón y la paz.. hacia esa gente de la calle......Aunque luego pensé en los criminales capitalistas y allí ya no sentí ningún perdón, ni ningún deseo de armisticio.... Luego rompí el palo... y lo dejé allí.

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