HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy he vuelto a sentir la belleza y la paz, la música, la pasión... al principio me senté al lado del río... y el sonido de la corriente y su continuo suceder fue disipando mi tristeza, o al menos haciéndola árbol, como si el hecho de vivir, obligara también a conocer el dolor, sobretodo cuando se vive en un planeta que comete crímenes constantes y decisiones llenas de avaricia y oscuridad... sobretodo contra los pobres.....
Allá empezó a convertirse en un poderoso mantra cada árbol, cada hierba, cada gota de agua.... y las montañas y el sol y las sombras... a Kavka traté de contenerlo, para que no se hiciera daño en la pata, me preocupa que desarrole displasia o qué sé yo que se quede cojo, pero Kavka es indomable, escarbaba en el río....saltaba... sólo a ratos era capaz de apaciguarlo y se quedaba mirando el río conmigo, quieto... o mordiendo un palo... Luego salimos del río y andamos por los prados, pero no quería ir muy lejos para que Kavka no forzara la pata, e íbamos al pio pio, sentándonos cada diez metros en un sitio distinto. Kavka en una de esas se me tiró a lo bruto y me hizo daño... y yo le dije "¡no Kavka!, yo no soy un perro, de momento" y eso me hizo carcajear y luego recordé a mi tia Isabel cuando preguntaba "¿seré yo un rumiante?" Y eso me hizo reir a carcajadas durante un rato. Luego Kavka se quedó tranquilo, medio dormido, con sus patas apoyadas en las mías. Y yo estaba viajando con música y contemplando la belleza y sintiendo por un instante la eternidad.... y abrazaba a Kavka. Y me sentí realmente feliz. A Kavka le hago masajes en los músculos de las patas... para que se cure. le canto canciones, le pido a las estrellas que lo cuiden. Lo quiero infinito.

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