HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy me había puesto ropa limpia... un pitillo de esos de punk que me regaló un compa...una blusa morada del morado perdido hace tantos años.. y Kavka me llenó de barro, con sus patas de rio y de arcilla recien nacida. Cuando voy a la ciudad, ellos me dicen "quítate eso que está lleno de mierda" y yo les digo "no es mierda, es barro y el barro es vida". Hoy voy a pintar.... algo distinto en las paredes. Cuando murió la abuela, el abuelo y yo pintamos como locos todas las paredes y puertas.. el patio, las mesas de fuera, los armarios y las camas, pintamos tejas para poner de adorno en el suelo.... Estuvimos muchos meses pintando.  A veces pintábamos la misma puerta, tres veces en un mes. Pintamos hasta los escalones de la escalera. Yo traía de la ciudad cuando tenía dinero, botes de pintura... de colorines. El tipo de la tienda me hacía descuentos y le hacía gracia lo que yo le contaba de las pinturas, era simpático....  Pintábamos para no llorar, para no recordar, para no sentir vacía la casa, para vivir.  Lo dejábamos todo mucho peor de lo que estaba. Pero siempre nos parecía que había quedado muy bonito. A mí me encantaba usar el rodillo por el techo.. y caía la pintura a chorros sobre el abuelo y sobre mí. El abuelo se enfadaba un poco cuando le caía la pintura encima, pero volvía luego a sonreír. Y satisfechos y llenos de pintura, fumábamos un cigarrillo que también tenía pintura y lo encendíamos con un mechero lleno de pintura. Y teníamos todo el pelo y toda la ropa llena de pintura..... Y nos sentíamos plenos y felices. Luego yo empecé a dibujar animales y espantapájaros y árboles y hojas y manchas de colores y algunos versos. Luego el abuelo empezó a cansarse. Y me dejaba que lo hiciera yo y él miraba y a veces con una brocha pequeña, hacia algunas cosas. El abuelo luego murió. Y yo no he tocado desde entonces las paredes.  Y creo que es momento de volver a hacerlo.

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