HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy pondré la lavadora. Llevo tres días diciendo que mañana la pondré. Ayer abrí la tapa para no olvidarme de ello, y me oí a mí misma, diciendo, "mañana y el mañana es futuro y el futuro no existe, nunca nos dio nada" Acá en la casa yo también soy un fantasma. A veces hablo sola y digo palabras versadas sobre un cuaderno muerto que ya no soporta sus páginas y grita esos significados... en el retorno de las paredes de los líquenes.
A veces me quedo sentada, mirando mi vacío y mi memoria obsoleta... en las arrugas del monte. Y me viene una canción que canto, a veces con risa, a veces con lágrimas. Y todo es igual en ésta casa. Es igual el desgarro y el placer. Es igual un poema... que esa tierra del suelo... y esas latas de cerveza que nadie tira a la basura. 
Por la noche es mucho más intensa la presencia del absurdo. Y me quedo oyendo... y se oyen los sapos cantar... y ladran perros.. y maullan gatos en celo y se pelean.... y a veces algo suena encima de mi techo, como unas patas que corren de vete a saber qué animal. O cruje un sonido en la escalera... una caja que arrastran en el patio.... Y se genera una atmósfera tenebrosa, pero yo ya no tengo miedo... porque yo soy un fantasma también buscando un violín en un armario quemado. El perro a veces, en medio de la noche se pone a ladrar, yo enciendo la luz, por la posibilidad de que haya entrado alguien a la casa, y me quedo mirando al perro, y el perro mira por la puerta abierta como si hubiera algo, ladra un rato y luego se echa a dormir a pierna suelta. Y yo apago la luz, y pienso que sólo son fantasmas. Y duermo también a pierna suelta.

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