HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy sí que tendré que cocinar algo. Verdura con patatas. El otro día X. me habló por teléfono de lo que había cocinado, yo le dije, "yo con que me quede medio comestible ya estoy contentísima" He hecho algunas comidas y experimentos que sabían realmente mal. Sobretodo cuando me da por usar el horno y meter allí todo tipo de productos que no son de horno. 
Estaba muy feliz.. en el prado... y noté en mí una inquietud de escribir, o de un verbo. Sé que esa inquietud, aunque a veces también sea la que hace nacer los poemas, es la que me impide detener el tiempo y entregarme del todo al candor y a la felicidad.. es la inquietud que me separa de la música del silencio.. y tras ella, sé que vive, el Infinito.  Esa inquietud es la que me hace a veces pasarme con el alcohol. La que ha estado conmigo tantos años. La que me ha impedido amar de verdad a los otros. Porque en los raros momentos donde fui feliz y libre con otros humanos..... venía esa inquietud, y me hacía actuar de forma rara, o largarme rápido como alma que lleva el diablo, o sacar mis discursos depresivos de la metafísica y los lobos esteparios. Romper la magia. Esa inquietud no la tiene ningún animal, los animales viven libres en el absoluto presente... ellos se entregan a la vida, sin resistencia. También los niños son así. Esa inquietud se mete como fuego, como sed de yonquis, como estampidas, como tambores de los réquiem.  Me agarra en la entraña un raro barco de tormenta y de aullido. Por culpa de ese inquietud tuve tantos vicios de callejón. Mientras escribo esto la estoy notando en mi ombligo y en mi médula.  Y sé que debo destruirla... para verdaderamente volar.

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