HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La maquinaria de tu hojita de aire robada a la cuchilla que afeitó los litros de alcohol de tu derrumbada silueta en la masturbación de mi suelo. Me trae el tictac de lo que no existe. Yo lo tomo con mi mano congelada, me lo meto en la vagina y vuelo al orgasmo de los muertos que sudan en las tumbas flores de plástico nacidas de sucias fábricas. Las ciudades apilan cementerios sobre los niños.
Yo soy el perro sin dueño que recuerda lo que tu cuerpo olvidó para sobrevivir. Soy ese perro enfermo y hambriento que debajo de la lluvia llora lo que dejaste de llorar para no pegarte un tiro. Soy la maldición de la memoria del manicomio. La lengua de la muerte que me dio una oportunidad en el infierno, para escupir sus huesos en el desolado pentagrama.
Soy tu remordimiento... echando monedas en la caja de la vírgen que tras unos barrotes alimenta al obeso obispo del infierno. 
Soy la bruja quemada en tu canción de amor. Bailo con las ratas el quiebre de cintura del abismo que no te atreviste a cruzar.
Soy el jodido alter ego de la bestia acorralada... llorando tus canicas que bajan por la escalera del patíbulo de los muertos.... que nos llama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario