HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Las razones ya no sirven. Las razones llevan casi un siglo enterradas en las cunetas de éste pais. Y han echado encima miles de piedras y olvido. En el parlamento las ratas a boca llena, escupen horribles muecas y alaridos que captan todas las antenas parabólicas y crujen sobre las espaldas del pueblo en sus sillones pillando la cobertura de una pantalla y la propagación de la peste.

Y lo que respecta a las mías, si siguiera el método empírico de mis vivencias, acabaría convirtiéndome en una cucaracha voladora. Acabaría justificando el golpe seco del insaciable anacoluto dándome al oficio de los protozoos.

Ya no conozco a nadie que no haya perdido la razón.
Dudo mucho de la existencia de los lúcidos, de los intelectuales. Si existen, han sido asesinados, si existen sólo los conocen las piedras de una prisión.

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