HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llego ahora a casa... he estado por ahí con Kavka... un largo rato.. pero hemos ido muy despacio.. y nos hemos sentado en muchos sitios. Anda medio cojo de un patina y no quiero que haga muchos esfuerzos. Es un perro adorable.. yo soy feliz sólo con mirar su expresión... y sentirlo cerca. Ya no voy sola, con Kavka somos legión.
Hablé algo con desconocidos que aman a los perros. Y pensé en mi sueño, sobretodo en el de la policía de mierda y los atracadores... y ese deja vu del trauma... y mi padre al final, llevándome a casa. La metáfora del callejón-bosque por el que siempre pasaba y era lo único que me da vida, y al que ya no podría volver del mismo modo. Pensé que alguna vez, me pasó eso, el único lugar que protegía mi poesía y mi corazón, se volvió un precipicio.
Y tuve la sensación que ese sueño me empezaría, en éste recorrido que llevo haciendo unas semanas de mis recuerdos, me obligaría a recordar, las peleas con la policía, las detenciones, las esposas, los comas etílicos, las correas en una cama, los golpes de las porras, y de esa gente, los guardias de seguridad, los fascistas psiquiatras y personal del psiquiátrico... Y me dio mucha pereza tener que volver allí.  Aunque tal vez en mi subconsciente... quedó algo abierto en canal de sangre.. por aquellas vivencias. Y por eso ese sueño las representó de algún modo. Y tal vez ahora encuentre, desde mi desapego y mi distancia a aquello, una especie de sentimiento universal, un reconocimiento desde una perspectiva más amplia, donde mi entraña, se perdone a sí misma y se haga caballos en la orilla del mar.

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