HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto... por segunda vez. La primera fue a las 5, porque tuve una pesadilla, con el poemario que ya tendría que haber mandado y que hace meses que no he hecho nada. Me desperté a fumar un cigarro.. y luego pensé que lo iba a hacer esa noche y a enviarlo y estuve seleccionando poemas, de una selección que tenía. Y los elegí por hambre, en ese estado mental tan raro de ésta madrugada... los elegí leyendo a la velocidad del rayo los poemas, algunos sólo los primeros versos, porque me conozco y distingo la forma de escribir cuando estoy inspirada y cuando estoy algo neurótica y esos los rechazo. Me es imposible pensar en mi escritura como un libro, incluso como un poema. Cada vez estoy en un sitio más lejano. Y todo lo que está escrito me es polvo, es polvo esto que estoy escribiendo ahora, me son polvo las palabras, y mi humanidad, mi pensamiento y mi sentimiento.
Tengo más de 35000 entradas en el blog. Y cientos de cuadernos, de hojas sueltas, de cartas literarias. Me provoca una náusea metafísica escoger poemas.  Mi escritura yo no sé bien lo qué es, pero la concibo más como el pulso, como un enervante diario, insaciable, que como literatura o belleza.  Es mi pensamiento, mi corazón, lo que he hecho, lo que he amado y odiado,  lo que hago para evitar el abismo, y lo que mucha gente suele compartir con amantes y amigos, entre risas y alcohol... y yo lo comparto con el espacio en blanco.. por eso puedo escribir las cosas más estúpidas y no tienen ningún fin poético, ni literario.
Quise añadir un poema que recordaba levemente y me había latido... busqué alguno de los versos que creía, pero no lo encontré.  Y me dije que daba igual.... que si tuviera que buscar entre todo me volvería loca y nunca acabaría.
Después de tener los poemas... pensé durante un momento en que tenían errores de ortografía y a veces de semántica, muchos de ellos porque están escritos de forma automática y a veces pulso mal la tecla del ordenador o a veces no escribo una palabra porque creí que ya la había escrito, mi mente es más rápida que los dedos tecleando... sobretodo en los poemas que me vienen a fuego. Y nunca corrijo. Y la mayor parte de lo que he escrito, jamás lo leí, sólo me fue en el acto de la escritura.... Pero pensé que si tuviera que corregirlos, y embellecerlos y pulirlos, eso sí que sería mi suicidio. También pensé que tal vez sin querer he repetido alguno de los poemas.. al tomarlos de archivos caóticos. Pero no me importó.. pensé que yo soy caótica tal cual el lugar donde nace todo lo que escribo y lo que hago. Así que los mandé así. Y me sentí aliviada como si me hubiera quitado un muerto de encima. Eran las 7 de la mañana cuando me fui a dormir.... y dormí a pierna suelta.


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