HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto... he olvidado todo lo que soñaba. He estado algo tensa... he encontrado una ecuación en el subconsciente que me causó una especie de violencia. Tal vez fue también una rara sensación de soledad que anoche gemía en las paredes. Un sentimiento de expulsión contra las personas y contra mí misma. Era algo muy sútil, y a la vez jodidamente sonoro y agresivo, como si recordara los días en la ciudad de una forma medio onírica y me viera a mí misma de niña y durante toda mi vida, recibiendo el daño, y la censura y la incomprensión, de ellos. Era una mirada sesgada, que hizo algo compacto de una parte de mi existencia... y que recorrió como una ametralladora, todo lo que alguna vez usó la misma letra de sangre en estos 30 años. La violencia del exterior, la amargura de los otros, su sucia autoridad..  Y yo me sentí llena de rabia.
A la vez que estaba por fin sola... se oían ruidos en la casa.. y por un momento sentí hasta placer de esa sensación fantasmagórica.
Ahora entra el sol.. están las montañas.. el tambor... los animales, otra vez la nada, lo que nunca llegó hasta aquí ni a ninguna otra parte, lo que no fue de nadie ni sirvió a ningún verbo y la capacidad de soñar y de cruzar sus espejos.

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