HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto... y el sol ya entra en la galería. He tenido tantos sueños, tan surrealistas y con tantos significados...  que me he despertado agitada, como si toda mi vida hubiera hoy pasado en mis sueños y fuera una jodida locura. He abierto los ojos con angustia... ante el lenguaje que esa máquina de escribir entregó al réquiem que en tu regazo da golpes de alba al nochario del callejón.
He vivido con la ausencia de algo, toda mi vida, excepto en la primera niñez. La ausencia que en el escritorio abría la boca y se despellejaba el corazón... para que un canto, pudiera olvidarse de nosotras.
Hoy su noción es de humo. Es una urdimbre que todo lo toma en sus labios de fuego... y exhala en mi pupila la gigantez de un abandono que entre los trenes agita palabras borradas en alcohol.
No sé porqué el poema decidió callar, con su botella de vino, en un viejo parque, al que ya no va nadie, ajado del frío, con esos barbitúricos en tu suelo gritando tus huellas sobre el silencio de una pared.
No controlo el lugar donde nacen las palabras. No sé qué quieren del hueco que en mi cama... echa sobre mí la memoria de un muerto.
Paso de la desolación a la alegría, tantas veces en el mismo día... que todo parece el chiste de alguien que se ha declarado cautivo en una caja de cartón que fada en el arcén.... aquél corazón de vaho escrito en los balcones de la casa que se cae.
Soy mi jodido fetichismo rebuscando en cubos de basura, la palabra de los tulipanes. Y me doy de bruces con la grieta de mi soy, de mi he vivido... dándole tantas guitarras a lo incomprensible.. que toda yo, soy el analfetismo de lo que creo ser, vendiendo, una sonrisa, por un penique que no paga ni el trago ni el olvido.

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