HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me llamó mi vieja y me dijo qué como veo que se venga unos días al pueblo, y le dije que aquí se deprime, y es cierto... empieza a suspirar trágicas palabras sobre la muerte de sus padres y sólo se oyen sollozos... y fantasmas que no los dejan dormir en paz y salen armados y ensangrentados y clavan aguijones en todos los ditios.Y ella me dijo que es que allí no hace nada. Y le dije "joder es que allí lleváis a una tortuga y se muere de pena de sólo veros, la vida no es eso, sal a la calle, vete a tomar un whisky en un karaoke, leé un libro para que no se atrofie tu mente, vete a manifestaciones o fuma marihuana o qué se yo, pero no hagas esa vida de acémila" Y me dijo ¿qué es una acémila? y le dije con voz de Fernando Fernan Gómez "no lo sé", por no decirla que era una mula de carga. Y seguí con mi discurso para arreglarla la vida y me dijo "sí tienes razón".
Yo también la desanimé a que viniera, porque me trae la procesión por fuera y empiezan a sonar tambores del drama y del suicidio... que yo absorbo y me jode mis conversaciones con las hierbas.

1 comentario:

  1. El Topo - Javier Krahe

    El topo dijo: ¡qué caray
    siempre viviendo bajo tierra
    sin darme una vuelta por ahí,
    ni que estuviéramos en guerra!

    La vida pasa sin color
    por este oscuro laberinto,
    voy a salir al exterior
    a ver si veo algo distinto.

    Así, este topo que jamás
    vio más allá de sus narices,
    que conoció todo lo más
    una patata y tres lombrices,
    diciendo "chao, hay que vivir"
    a su mundillo subterráneo
    salió dispuesto a descubrir
    de nuevo el mar Mediterráneo.

    Acababa de anochecer,
    cuando emergió de su recinto
    y había que reconocer
    que aquello no era muy distinto.

    Y, sin embargo, al animal
    le pareció tan deslumbrante
    que le irritaba el lagrimal
    la luna en su cuarto menguante.

    "Yo nunca he visto ni un farol,
    yo siempre he estado en la penumbra,
    ahora que veo este gran sol
    la vista no se me acostumbra",
    el topo dijo. Y se volvió
    corriendo para su topera
    de donde nunca mas salió.
    ¡Ay, qué vida tan puñetera!

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