HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi introspección ha ido abriendo lugares de mi pasado.. en forma de cascadas de recuerdos sinestésicos... como buscando en mí misma una llave olvidada. Y he llegado a una zona, del daño... en la que no hay nada qué hacer, y eso es lo sencillo. No voy a encontrar respuestas a las preguntas que formulo.. puedo hallar explicaciones que salgaan en estampida de la herida, políticas, sociológicas, de la naturaleza de los humanos.. psicoanalíticas..... del tipo de sociedad y cultura de la usura y de la jerarquía y su opresión....., del azar de estar allí.. de mi mayor intimidad, en la evanescencia del ser y lo que jamás se dice a nadie.... Pero no hay ningún motivo para permanecer las heridas en un fetichismo metafísico. Hay muchas personas que ahora mismo, sufren heridas mucho más graves, como una bomba que destruye sus casas, como niños hambrientos y que sus padres y hermanos fueron asesinados. Y cuando se preguntan por qué, sólo pueden hallar un alarido.. un alarido que destruiría todo lo que creemos que son nuestras vidas en el primer mundo. 

Yo vivo en mi espejismo..... En lo que me tocó por azar. Por eso en mi historia, no voy a encontrar el conocimiento. Porque mi historia está atrapada a unas circunstancias, a mi mente, a mis sentimientos. Puedo hallar sus metáforas, sus escondrijos, para mirar lo universal, en la metonimia. Porque dentro de cada humano, viven todos los humanos desde que son. Pero después de todo, lo único que queda, es vivir... levantarse, como hacen los animales, como ellos se curan sus heridas y tratar de bailar y de jugar.

Yo ya no quiero saber por qué hago lo que hago. Llevo toda mi vida, buscando mi razón, la que sentía que era destruida entre los otros. Mi idioma. Mi verdad. Más allá de los espejos sociales, de los prejuicios, de la censura de los moralistas, de los demócratas, de los estreñidos. Rebuscando en mi inconsciente, en mi locura, en mi sufrimiento, en mis sueños. Y estoy harta de todo eso. Porque al final es un bucle eterno, el bucle de los espejismos y de las celdas que proyecta una y otra vez, la mente y el sentimiento. La vida es otra cosa. Cuando se es verdaderamente feliz y se es en el presente, no hace falta explicaciones racionales, ni metafísicas, ni un sentido, ni un fin. No se piensa. Se vive. Se juega y se canta. Se calla todo.

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