HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mis habitaciones se sofocan de tu costilla de mandrágora y fuman raros cachos de carne de la noche. El tambor recoge mi excremento y mi santidad.... da vueltas a la cuchara de fuego y me acoge en el beso negro de la nada. Yo amo a los muertos. Estoy mucho más cerca de ellos que de los demás. Por eso te amé tanto a ti. Por eso sigues conmoviendo el amarillo de mis páginas y el alcohol que no debería de tomar.
Oigo la oscura democracia y paz de mis vecinos, como la clara señal de que todo se está yendo a la mierda. Hay un horrible silencio en todo el país. Se oye en todo el planeta como cielos desangrados sobre los cadáveres violados de las tumbas.

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