HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No lo digas como lo dice el agujero, cuando te preguntas de dónde coño nacieron esas palabras.
No lo digas, escenario, ni sangre, ni después de ti, ni he sopesado el caracter inevitable de ese verbo, y tu cabeza asomando en la puerta que cegaría la salida, como una jeringa en esa vena que arde en todos los pentagramas.
Si me viste a mí ahí debajo es que te engañó el hambre o el miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario