HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No sé si alguna vez... iré a la Isla, al menos... a la que canta el anhelo. Tal vez ella ya no existe. Ella es siempre otra, cada vez que el paso la ama. No es triste, nada fue triste, fue un violín bajo la lluvia en la casa del perdedor, con sus ojos tan bellos, con su amor que ya se había ido de la tierra.  Por eso él, también se me perdió en mi pasión de hoguera.  Por eso siempre me ha protegido Marte. Por eso amé tanto a Leopoldo María Panero. Por eso hoy camino sola y vuelvo a Soñar. Lo que busqué con locura en todas las tumbas y callejones, vivía en mi jodido corazón, pero yo lo había hecho un presidio.  Es tiempo de reirse y de amar, a los faunos, a los demonios, a los fantasmas, a los vivos y a los muertos...  Y morir muertos de risa y no del peso de la tierra, ni del cuerpo.

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