HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se oyen ladrar los perros. Ya se ha caido el sol detrás de la montaña. Me sana la soledad y la naturaleza, porque mi mente, a veces va muy deprisa, lee demasiado que me brota a chorros y me golpea el pecho y la sombra. Y cuando hay gente a mí alrededor, con sus propios infiernos y deseos, yo acabo saturada de conclusiones, procesamientos y búsquedas del poema en todo eso. Y entonces mi mente para protegerme... me provoca el cansancio, y a veces la tristeza, es raro, pero a mí a veces me protege estar triste... porque cuando estoy triste me abandono a la ausencia.  Aunque la tristeza, me provoca también rabia porque quiero erradicarla, siempre deseé volar sobre la luna, y tuve experiencias orgiásticas con eso... y cuando se ha sido feliz en la locura, es muy dificil caminar en la tierra, y conformarse con los humanos y sus mundos. 

Yo sé que tengo que protegerme. Estar sola, durante horas, mirando el río al lado de mi perro, me protege, me salva, y eso es lo que he de hacer.

Yo esto antes no lo sabía... y me metí en muchos líos por eso, si algo me daba miedo, fobia social, angustia, náusea.. yo iba allí como una espada kamikaze, porque culpaba sólo a mi miedo... no soportaba sentirme cobarde....... Cuando yo estaba loca, cuando vivi esos dolorosos años más cerca de la muerte que de la vida, yo no decía que no a nada que se presentara... Y así iba a beber en raros pubs, con gente que no tenía ni puta idea de lo que yo sentía ni de quién era... o veía a amantes que luego acababa odiando....... y solía volver llena de sangre.. y sintiéndome en el puro infierno. Y volvía a hacerlo una y otra vez. 

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