HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se oyen pájaros. Los pájaros en su canto horadan la soledad del abismo y brotan un viaje del que no sé nada sujetando esa caja de madera con tu postal teñida por amnesia del alcohol que esas lágrimas expulsaron en el horizonte que huía.
Siempre he conservado las cartas que me enviaron y mis papeles escritos, con la irreal idea de que un día me expliquen algo que habré olvidado. Pero nunca ha sido así. Lo que las palabras sintieron a fuego, no estaba en las palabras. Estaba en ese lugar que nunca se puede fotografíar ni retener y que sólo existe, cuando no te das cuenta de que existe.. en el absoluto y perturbante presente.....  Y sobretodo aquellas cartas de amor... ya no tienen ni una gota de amor... sino un hachazo de lo muerto, una pala haciendo una fosa sobre la fosa y expulsando ruinas.

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